top of page
Buscar

¿Por qué me gustan los museos?

  • Foto del escritor: Mishelle Muñoz
    Mishelle Muñoz
  • 14 ene
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 14 ene


 

Diariamente surgen análisis, prospectivas y augurios sobre lo que nos espera el futuro próximo y cómo cambiarán las condiciones sociales y la vida en comunidad. Especialmente en el ámbito cultural, hay iniciativas que buscan delinear y comprender, desde la sociedad civil, la academia o el gobierno, el escenario en el que nos encontramos.

 

Dando tumbos, en medio de la falta de datos, abrumada por la inmensidad de la información, fatigada por la exigencia de las metodologías rigurosas, recurro a la memoria, indagando una pregunta que a menudo me hacen y que me embarga desde que comenzó el confinamiento:¿por qué me gustan los museos?

 

Los museos son espacios increíblemente diversos en sus fines y maneras de organizarse, en cómo se conforman y se definen, y en sus relaciones con sus comunidades, territorio y el contexto cultural y social en el que se desarrollan. Pero hay algo más allá.

 

Aludiendo a la misión formativa del museo, muchas escuelas, desde temprana edad, inician visitas grupales a museos. Probablemente uno de nuestros primeros recuerdos sea copiando textos de fichas en las salas, haciendo fila, esperando a que los compañeros y visitantes avancen y nos permitan echarles un vistazo y tener tiempo suficiente para cumplir con la tarea asignada. Conforme crecemos, también vamos eligiendo o expresando lo que nos gusta, cómo queremos pasar el tiempo, configurando quiénes queremos ser.

 

Tuve la fortuna de tener una abuela que, desde muy pequeña, de manera intuitiva, me inculcaba la exploración de ideas y, sobre todo, de lugares. Viajar para describir, conocer y asombrarme. Los primeros espacios museísticos que visité fueron en la Ciudad de México y, después, recorriendo diversos estados del país.

 

Me doy cuenta de que los museos son parte de mi memoria y de cómo ahí pude hallar conceptos, debates, espacios únicos. He podido descubrir museos íntimos; pequeños; en casas; en antiguos complejos industriales; museos con grandes jardines, con estructuras monumentales o incluso museos sin paredes. Espacios que me han permitido aprender desde la imagen, el objeto y la interacción, y también desaprender desde el tacto, la observación o la escucha, desmoronando concepciones y creencias.

 

No alcanzo a imaginar cómo cambiarán los museos, los espacios culturales, la vida en comunidad, el goce y disfrute en colectivo, pero me pregunto: ¿cómo recordarán los niños y niñas estos momentos?, ¿cuántos museos ya no volverán a ser los mismos?, ¿cuántos museos van a emerger?

 

Tal vez sean de los últimos espacios laicos y no comerciales donde la contemplación colectiva aún puede suscitarse sin la presión de ir acompañados, de comprar o de estar conectados frente a una pantalla.

 

Y a ti, ¿por qué te gustan los museos?

 

 

Visitando el Getty Museum en 199?
Visitando el Getty Museum en 199?

 

 

* Este artículo se publicó originalmente en la Revista digital VOCANOVA en julio de 2020.




Comentarios


Preguntas, ideas, investigación...

Este es mi blog, un espacio que funciona como repositorio personal de ideas, apuntes y reflexiones, sobre todo acerca de la administración en organizaciones culturales y artísticas, políticas y derechos culturales.

bottom of page